Hay un chiste viejo en el mundo Unix: Emacs es un gran sistema operativo al que le falta un buen editor de texto. El chiste tiene décadas, pero sigue siendo justo.
emacs nació en 1976 en el MIT. Es un editor de texto extensible escrito en Lisp:
prácticamente todo lo que hace se puede modificar o ampliar desde dentro del propio
editor. Con el tiempo ha acumulado modos para correo, calendario, gestión de tareas,
shell interactiva, cliente IRC y depurador. El editor está ahí, pero es solo el núcleo.
Para instalarlo:
sudo apt-get install emacs
Para abrir un archivo:
emacs archivo.txt
Los atajos usan una notación propia: C- significa Ctrl y M- significa Alt. Los
imprescindibles:
C-h ? # mostrar la ayuda
C-x C-f # abrir archivo
C-x C-s # guardar
M-x # ejecutar cualquier comando por nombre
C-g # cancelar cualquier operación
C-x C-c # salir
C-g es el más importante: si Emacs espera algo o estás en un estado raro, vuelve
al estado normal.
La diferencia con Vim es de filosofía más que de funcionalidad. Vim es modal (tienes modos distintos para editar y para navegar) y minimalista. Emacs es no-modal y expansivo: un entorno de trabajo completo que incluye un editor. Ninguno es mejor; son herramientas distintas con comunidades igualmente devotas.
La curva de aprendizaje de Emacs es pronunciada, pero su techo es prácticamente infinito. Quien aprende Emacs no cambia de editor.